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Historias de Garajes

Las empresas que conquistaron el mundo… desde un garaje

Los garajes siempre han sido santuarios de inspiración. En ellos han nacido proyectos, han crecido ideas, se han construido sueños, se han gestado revoluciones. Hablamos de música, de moda, de industria, de tecnología. Muchas de las más importantes empresas que hoy dominan sus mercados a nivel mundial nacieron en inspiradores garajes. Jóvenes con ganas de comerse el mundo, locos por crear un nuevo modelo de sociedad, movidos por la pasión y el tesón, por la inspiración y el talento, por la ambición y una determinación a prueba de fracasos. Y en una sociedad donde la libertad de creación es la esencia de la empresa.

Año 1994. Un tal Jeff Bezos, joven analista financiero de Wall Street, conducía su coche por una de esas carreteras solitarias e infinitas de Texas cuando se le ocurrió la gran idea: una librería con todos los libros del mundo, accesible desde cualquier rincón del planeta y en la que no hubiera colas. Milla a milla fue diseñando su plan de negocio y al llegar a su casa en Seattle se puso manos a la obra, con un par de ordenadores y una conexión a internet… en el garaje. El proyecto se llamó cadabra.com y poco después se convertiría en el gigante Amazon, pionera del e-commerce. Nada menos.

El genio Walt Disney también comenzó a realizar sus primeros cortos de dibujos animados en un garaje, concretamente en el de su tío Robert, en Los Angeles. Tiempo después, allá por los años 40, ya instalado en el éxito, fueron a visitarle un par de ingenieros recién graduados de Stanford que lograron venderle ocho osciladores de audio —que acababan de inventar— por poco más de 500 dólares. Con parte del dinero, Bill Hewlett y Dave Packard alquilaron un garaje en Santa Clara y se pusieron a trabajar en lo que acabaría convirtiéndose el mayor fabricante de ordenadores del mundo. La empresa, por cierto, fue la abanderada de ese rincón de California que con el tiempo se conocería como Silicon Valley.

Años después, un adolescente impetuoso y rebosante de iniciativa contactó con el mismísimo Bill Hewlett para presentarle unos proyectos en los que estaba enredando; el viejo magnate, quizá guiado por su instinto, le ofreció unas prácticas veraniegas en Hewlett-Packard que el precoz Steve Jobs, 12 años, aprovechó para aprender todo lo que se podía aprender sobre informática. Tiempo después conoció a otro joven talentoso, de nombre Steve Wozniak, con el que trabó una duradera amistad y compartió una infinita pasión por los ordenadores. En cuanto lograron reunir 1.300 dólares para comprar componentes informáticos se instalaron en el garaje del señor Jobs para diseñar el primer ordenador personal de la historia.

El gran competidor de Jobs, Bill Gates, no podía ser menos y, junto a su socio Paul Allen, dio los primeros pasos de lo que sería Microsoft también en un garaje. Un garaje, en este caso alquilado (a la señora Wojcicki, por 1700 dólares al mes; quien por cierto, acabó siendo parte de la empresa), que fue la primera sede social de Google. Lo mismo que la primera casa de la muñeca Barbie, que Ruth Handler y una compañera de estudios de diseño industrial fabricaron junto a otros juguetes y casas de muñecas; Ruth y su marido Elliot se asociaron posteriormente con Harold "Matt" Matson y crearon la mayor industria juguetera del mundo, Mattel Inc.

En 2005 Chad Hurley y Steve Chen fueron a una fiesta de San Valentín; el encargado de hacer el vídeo no encontró manera de compartirlo luego en internet, lo que encendió la lucecita en las cabezas de los dos amigos; se unieron a un tercero, Jawed Karim, y se instalaron en el garaje de Hurley para trabajar en un sitio web que permitiera compartir vídeos fácilmente: Youtube.

Y como no podía ser de otra manera, la marca americana por excelencia, la legendaria Harley Davidson, nació en un viejo garaje de madera a principios del siglo XX, cuando William Harley y Arthur Davidson decidieron dar un paso adelante y pasar de fabricar motores para bicicletas a crear un prototipo de motocicleta que, más de cien años después, sigue siendo un verdadero icono en todo el mundo.

Célebres garajes que vieron nacer algunas de las empresas más importantes del planeta casi de la nada. Bueno, sí, fueron el resultado de ingentes dosis de inspiración, ilusión, talento y esfuerzo.