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Cuando John conoció a Paul. Y luego a George. Y a Ringo.

Verano de 1960. Unos muchachos de Liverpool abandonan su vida de estudiantes y viajan a Hamburgo para comenzar una carrera como músicos. Tres de ellos se llaman John, Paul y George. Allí mismo, en la ciudad alemana, conocen poco después a un tal Ringo. Fue el nacimiento de una leyenda que, casi seis décadas después, sigue influyendo en músicos de todo el planeta y, lo más importante, sigue uniendo generaciones.

Aunque, en realidad, esta historia tuvo su prólogo tres años antes, el 6 de julio de 1957, cuando John Lennon conoció a Paul MacCartney en un concierto parroquial en la iglesia Woolton de Liverpool, a ritmo de skiffle y rock’n roll, mientras las amas de casa vendían tortas y dulces caseros. Un año después se sumó George Harrison y en 1960 se bautizaron a sí mismos como The Beatles. Había nacido una de las bandas más grandes e influyentes de la historia. Para muchos, el pilar fundamental de la música popular del siglo XX.
Cambiaron la cultura moderna, revolucionaron a la juventud de la época, inventaron la psicodelia, iniciaron el movimiento hippie, definieron el pop como estilo musical, fueron pioneros de los conciertos masivos de rock y de los vídeos musicales. Incluso llegaron a atravesar el espacio con una de sus canciones, Across the Universe, que la NASA envió hasta la mismísima Estrella Polar, a 431 años luz de su Liverpool natal (como parte de los actos conmemorativos, en 2008, del 50 aniversario del lanzamiento del Explorer I, el primer satélite estadounidense). Fueron los reyes indiscutibles de la música pop durante casi una década. Y siguen reinando 50 años después de su muerte.

Fue en agosto de 1960, en la muy liberal Hamburgo, cuando los Beatles dieron su primer concierto “oficial”. John Lennon, Paul McCartney, Pete Best, Stu Sutcliffe y George Harrison llegaron a la ciudad alemana contratados para actuar en directo. Por aquella época, aún no definido su estilo, tocaban rock’n roll al más puro estilo Elvis, pantalones de cuero y tupé incluidos. El primer local en el que actuaron fue el "Indra", donde había días en que tocaban hasta siete horas seguidas. Después llegaron el "Kaiserkeller" y el "Top Ten”, y luego la expulsión del país de George Harrison, denunciado por menor de edad. En los siguientes dos años, regresaron a Hamburgo en numerosas ocasiones, actuando en total más de 280 noches, 1500 horas de música en directo. Una experiencia iniciática que resultó trascendental para el grupo, como reconoce Paul McCartney: «A Hamburgo llegamos siendo unos críos y regresamos siendo unos críos maduros. Allí crecimos».
En 1962, el batería Pete Best fue sustituido por Ringo Starr, a quien conocieron precisamente en Hamburgo, cuando tocaba junto a otra banda inglesa. La muerte de Stu Sutcliffe, conocido como “el quinto Beatle” (uno de ellos), a causa de una hemorragia cerebral en la ciudad alemana, dejó el grupo con los cuatro componentes que convirtieron a los Beatles en leyenda inmortal.

Fue Brian Epstein, manager del grupo desde 1962 hasta 1967 (y también considerado “el quinto Beatle”), quien hizo prender y cuajar esa leyenda: los vistió, los modernizó y los convirtió en los Reyes del Pop. Hizo de ellos unos buenos chicos, con pinta de no haber roto un plato ni una guitarra en su vida. Una imagen a la que contribuyeron especialmente los diseñadores Pierre Cardin y, sobre todo, Douglas Millings. Fue el francés quien creó el icónico traje sin cuello de los Beatles, iniciando una moda que abarcaría toda la década de los 60 y que revolucionó los estándares masculinos de la época: simplicidad, ligereza, comodidad, líneas ajustadas, tejidos más sutiles marcaron un estilo joven, desenfadado e intelectual. Pero el diseñador británico fue quien realmente definió el estilo Beatle, añadiendo al traje ‘sin cuello’ de Cardin sus personalísimos detalles: los tres botones de nácar, el ribeteado negro que remarca los bordes, los bolsillos inclinados a la altura de las caderas, los tejidos grises… No en vano Millings ha sido siempre reconocido como el “sastre de los Beatles”, para quienes realizó más de 500 diseños, incluyendo giras y películas.

La muerte de Epstein en verano de 1967 fue también el principio de la muerte de los Beatles, poco después de la publicación de Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, su obra magna, su disco más adulto, completo y ambicioso (y considerado uno de los más importantes de la historia). A partir de entonces, la vida fácil comenzó a complicarse. El grupo dejó de serlo y afloraron las individualidades, la esencia que los mantenía unidos empezó a disolverse. Ni el pasaje a la India para conocerse a sí mismos, ni el charlatán Maharishi, ni la meditación, ni el LSD pudieron evitar lo inevitable. Luego llegó mayo del 68, y mientras el mundo estallaba a su alrededor, a la banda llegó su propia revolución, de nombre Yoko Ono, y las tensiones y los egos y las puñaladas iniciaron el principio del fin de los Beatles, que pasaron del “Nosotros” al “Yo, Yo, Yo, Yo. Y ella”.

Aún quedaba por grabar el White Album, para muchos su obra más redonda, y con él vino Charles Manson, cuyas acólitas asesinaron a Sharon Tate y a sus invitados al ritmo de Helter Skelter (el título de la canción apareció escrito con sangre en la escena de uno de sus crímenes). Un año después, los Beatles daban fin a una década imprescindible en la historia de la música del siglo XX. Lo cantó George Harrison, con genial sensibilidad, en ese mismo epitafio blanco: «Miro al mundo y percibo que está girando / mientras mi guitarra llora suavemente. / Con cada error tal vez debamos aprender. / Mi guitarra aún llora suavemente».

¿Quién fue realmente el ‘quinto Beatle’?
Además de Stu Sutcliffe, amigo de Lennon y bajista original del grupo desde 1959 hasta su muerte en1962; y de Brian Epstein, inventor y manager de los Beatles durante toda su época de esplendor, han existido otros ‘quintos beatles’ a lo largo de la historia: tal vez el más real fuera Billy Preston, músico de gran prestigio que los acompañó en la grabación del álbum Let it Be y el único que ha sido acreditado en una canción de los Beatles, en el sencillo Get Back. También ha entrado en esta lista de “quintos” el batería original de la banda, Pete Best. Y George Martin, productor de todos los discos de la banda excepto Let it be. Y Neil Aspinall, fallecido en 2008, que fue amigo, chófer, asistente, road manager y hasta instrumentista exótico… y, según reconoció George Martin en sus memorias, el único merecedor del título de 'quinto Beatle'.